TIME TO THINK por Equipo Blink


Time To Think por Ricardo Aros.


En 2019 APG UK creó la iniciativa “Right To Disconnect” a propósito de las muy frecuentes largas jornadas de trabajo, con el objetivo d


e levantar una alarma respecto de la salud mental de los planners. En Noviembre 2021, este tema fue nuevamente estudiado y se encontró que el mundo del trabajo hibrido había agregado una capa extra de complejidad; muchos profesionales estaban lidiando con jornadas aun más largas que antes de la pandemia y muchos estaban experimentando ´burnout´.


Más allá de las largas horas de trabajo, estás encuestas estaban revelando un problema mayor, la pérdida de tiempo para pensar, un tema extremadamente relevante, ya que sin tiempo para pensar la calidad de nuestro trabajo decae, nuestras marcas decaen y por supuesto, nuestro negocio decae. Esta no es una situación exclusiva de los planners en Londres o en Europa, me atrevo a decir que es una situación que también está presente en Chile, y que obviamente, va más allá de los planners y sus agencias, sino que se extiende al marketing en general, afectando el mismísimo corazón de lo que hacemos, la calidad de nuestro pensamiento estratégico creativo.


Es cierto que la pandemia cambió la forma de trabajo, que esos cambios tienen mucho de positivo pero, según lo que al parecer todos podemos corroborar, en el ritmo actual, a ratos parece como si estuviéramos amarrados a una especie de cinta transportadora imparable que nos lleva de una micro reunión a otra, reduciendo drásticamente nuestro tiempo para pensar en unidades de tiempo cada vez más pequeñas, o que simplemente se posterga para horarios cada vez más extraños.


A ver, puede que sea necesaria esta aclaración, esto no se trata de no valorar la agilidad, o de estar defendiendo procesos con excesivas vueltas, que a todos nos agotan. Se trata de reconocer el valor del proceso creativo, un proceso que está a la base de todo lo que hacemos en la industria del marketing y que según John Cleese requiere de espacio para estos siguientes dos modos: El primero que es el “modo abierto” donde necesitas ser espontáneo y curioso, sin sentir la presión de los deadlines. Y el segundo, que es el “modo cerrado” un modo más ejecutivo, donde necesitas producir y simplemente hacer la pega. Ambos modos que son igual de importantes y absolutamente co-dependientes, son dos formas muy difíciles de sobrellevar cuando estamos constantemente enchufados a la matrix, sobre todo en estos tiempos, en donde estamos casi siempre forzados a trabajar en “modo cerrado” y nos quedamos sin espacio, oportunidades y hasta energía, para estar en “modo abierto”.


Entonces, para ir al rescate de ese modo abierto, aquí dejo tres tips provenientes de la charla “Carving Out Time To Think”, dictada por Dana Stevens, Confidence and Success Coach y Ex Head of Planning de VCCP, en una reunión de APG UK hace un par de semanas:


1.- Cree en tu valor: Si necesitas que otros entiendan lo valioso que es tu trabajo y necesitas que otros respeten el espacio que necesitas para tu proceso creativo, tú eres el primero que debe creer y confiar en eso. Si no es así, será imposible que te sientas seguro de lo que puedes hacer y será muy difícil establecer las alianzas que necesitas para que tu tiempo sea valorado.


2.- Establece límites: Debemos aprender a establecer límites y apegarnos a ellos. Un truco cada vez más común es agendar tiempo en nuestra propia agenda para hacer el trabajo que debemos hacer. Ese tiempo auto-agendado no lo debes tranzar y los otros deben aprender a respetarlo. Tanto como tú debes respetar el tiempo que otros te agendan, entender que no eres necesario en todas las reuniones y pensar muy bien a quien invitas a las tuyas.


3.- Piensa creativo: Si nos mantenemos 8, 10 o hasta 12 horas sentados en el mismo lugar, pensando en el mismo objetivo, ante la misma pantalla, es poco probable que surjan nuevas ideas. Necesitamos romper la rutina, y para eso podemos agendar 2 minutos de respiración, una caminata de 20 minutos o hasta incluso una mañana de research en la calle. Alimentar nuestro pensamiento con diferentes tipos de inputs es clave, sin eso siempre será mucho más difícil llegar a nuevos puntos de vista.


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La decisión de pensar por Carolina Cuneo.


Pensando en el ángulo de abordaje de este articulo conversé con distintas personas, y para algunos el ‘mood’ al enfrentarse al tema fue el de pensar en un helado de chocolate…deseabilidad a tope, mientras para otros la sensación que primó fue negativa. Cómo podemos pensar en tener tiempo cuando los últimos años hemos estado en modo supervivencia entre la pandemia, el reacomode a nuevas formas hibridas de trabajar, contracciones de presupuestos de nuestros clientes, pérdida del trabajo propio entre otros.

Pero entre todas estas conversas encontré mi ángulo sobre tener ‘tiempo para pensar’.

Tener tiempo para pensar, hacerse el tiempo para pensar es simplemente una decisión. Una decisión de generar ese espacio en nuestras agendas, pero también una decisión sobre qué tipo de contenidos queremos tocar, tener, sentir.

Voy desde la neurociencia.

Nuestro cerebro funciona en distintos niveles a la hora de organizar los pensamientos. Hay un grupo de pensamientos que están bastante accesibles para nosotros en todo momento y en todo lugar, y hay otro grupo de pensamientos que está mas profundo y lejos de nosotros. A este tipo de pensamiento llegamos solo si creamos las condiciones para que esto ocurra.

En nuestra cotidianeidad laboral, seguramente todos tenemos muchas cosas que hacer, mil reuniones al día, diversos temas que resolver y aquí la habilidad de decidir, resolver y accionar son claves. Reuniones de media hora con objetivos claros donde ‘se resuelve’ el tema a tratar.

Esto es eficiencia pura y tremendamente adaptativa para nuestras demandas cotidianas. Un reflejo clarísimo del modo alerta.

Pero, ¿están aquí las condiciones para la creatividad, para el pensamiento crítico, para las ideas disruptivas? No están. Por lo tanto o no van a surgir, o serán solo ‘puntas’ que rápidamente serán ahogadas ante la presión de la resolución.

Si queremos pensamientos diferentes, no solo orientados a la resolución de un objetivo en concreto, sino que queremos novedad y reflexión, debemos buscar esos pensamientos que están más escondidos en nuestro mapa cerebral. Y esto es una decisión.

Si queremos estar ahí y acceder a esos contenidos que nos son tan propios y lejanos a la vez necesitamos tiempo. No podemos ponerle horario, no podemos coartarlo, debemos darle espacio y libertad para que surjan.

Y voy con un ejemplo muy concreto y espero que clarificador. La prueba para ingresar a la Universidad, que la defino así, sin nombres ya que los nuevos nombres y siglas están a la orden del día.

El preparar esta prueba, hacer facsímiles, resolver ejercicios, marcar alternativas, y todo esto contra el tiempo, está en una lógica de resolución y por lo tanto en el ámbito de pensamientos que tenemos más al alcance y que nos permite resolver.

Pero en esta etapa de la vida, mientras se estudia para esta prueba, de forma simultanea se exige que los jóvenes definan preguntas existencialistas. ¿Qué quieres hacer de tu vida…?

Esta pregunta, y este proceso de pensamiento choca con el antes descrito al estudiar para la prueba. Ya que para pensar qué queremos hacer de nuestras vidas, como queremos vivir, que nos hace felices, etc, se necesita tiempo para pensar. Y esta disonancia es la causante de que este período de la vida sea tremendamente estresante y ansiógeno. Dos exigencias importantes de la vida, una apuntando a la resolución mientras la otra simultáneamente apunta a la reflexión.

Tiempo para pensar…sin duda un gran tema en el que pensar.

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Ocio Estratégico por Por Diego Perry.

Un dilema estructural en el mundo del marketing y las comunicaciones de hoy es el uso del tiempo en nuestras organizaciones. Define los resultados del negocio de prácticamente todas las agencias de publicidad y afecta la productividad de todas las empresas. Y es por esto que se ha instalado desde hace ya bastante tiempo la pregunta:

¿Cómo podemos usar de una forma más eficiente nuestro tiempo? Las respuestas a esta interrogante pueden ser muy diversas, desde la creación de sistemas sofisticados de mejora continua que han permitido, por ejemplo, el creciente desarrollo de negocios focalizados en “la última milla”, hasta respuestas más cotidianas propias de nuestro día a día como “esta reunión pudo haber sido un whatsapp”. Todas respuestas válidas, si esa es la pregunta que nos formulamos, pero estoy convencido de que esta no es la pregunta más relevante que debemos hacernos respecto al uso de nuestro tiempo, porque incluso si nos transformamos en los campeones de las metodologías de agilidad y esto nos permitiera generar más “tiempo”, la pregunta más importante es ¿Qué hacemos con ese tiempo que ganamos?

Britt Hallingberg -Research Associate en Cardiff University- abordó este tema explorando el significado del tiempo libre y cómo se ha revivido su importancia para nuestra salud y bienestar. Su análisis nace de diversos estudios que ha realizado en adolescentes, época de la vida en que es natural dedicar tiempo al ocio, lo que no sólo nos permite aprender nuevas habilidades, sino incluso explorar nuestra propia identidad. Este tiempo dedicado al ocio disminuye considerablemente en la adultez, sin embargo, Britt plantea también que, en estudios recientes sobre los efectos que tuvo la pandemia en la salud de las personas, la evidencia muestra que las personas que dedicaron tiempo al ocio durante el encierro por cuarentenas, enfrentaron mucho mejor este periodo, tanto en su salud mental como física.

Otro ángulo de análisis la plantea Nick Rogers en su charla TED titulada “Rediscovering the Value of Work and Leisure”, donde aborda el valor del ocio en la vida de las personas, estableciéndolo como un elemento clave para un futuro en que la automatización seguirá ganando espacios de trabajo humano. Nick define “ocio” haciendo referencia a lo que Josef Pieper en 1950 estableció como definición en su libro “Leisure: the Basis of Culture”: “Ocio no es lo mismo que entretención. Ocio no es una pausa para descansar en el trabajo. Ocio no es inactividad. Ocio es una actividad de otra naturaleza al trabajo. Porque si el trabajo existe para producir algo, el ocio existe para producir una mejor versión de nosotros mismos, y eso afecta positivamente lo que somos y todo lo que hacemos, incluido nuestro trabajo”.

¿Qué más estratégico que decidir qué hacer con ese tiempo libre? Tal vez estos dos puntos de vista nos inspiren y nos demos al menos el tiempo para pensar si estamos siendo lo suficientemente ociosos como para trabajar día a día en lo que realmente importa: una mejor versión de cada uno de nosotros.


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Estas tres columnas fueron publicadas por APG en la revista Marcas y Marketing de ANDA Chile. Sigue esta conversación en las redes sociales de APG Chile, en LinkedIn y en el Instagram @apgchile. Escucha el podcast de BLINK, disponible en Apple Podcasts y Spotify.




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